Dirección: Cristóbal Santamaría. En la costa de la Región de O’Higgins existe un escenario único, donde pescadores, surfistas, recolectores de algas, ambientalistas y animales están creando nuevas formas de coexistir. El cortometraje documental ""Santuario de la Naturaleza Piedra del Viento Topocalma – Biodiversidad"" nos invita a conocer a sus protagonistas: la fauna nativa. Ellos nos invitan mirar más profundo… a sumergirnos y descubrir la vida que habita este territorio. Entre bosques de algas, colonias de lobos marinos y aves playeras, que dependen de estas playas para sobrevivir, la pieza revela la compleja red invisible que sostiene la vida y la delicada relación que mantiene con la presencia humana. A través de una serie de 3 cortometrajes documentales enfocados en la protección de uno de los ecosistemas marino–costeros más valiosos del país, este proyecto explora la relación entre naturaleza, cultura y conservación en este territorio único. Y nace para entregar el cocimiento a quienes están más alejados de este tesoro, pero que también pueden ser guardianes de él. Así, hoy, este proyecto llega a escuelas de la zona, invitando a niños y niñas a reconectar con su territorio, a reconocer su valor y a convertirse en guardianes de su biodiversidad. Pero esta serie no es sólo de la naturaleza… Es también de quienes habitan este lugar, de quienes lo cuidan, lo recorren y dependen de él. Presenta el vínculo cultural con el océano. Es un relato de encuentro, de equilibrio y de responsabilidad compartida. Porque proteger este lugar no es sólo conservar un paisaje, es aprender a habitar el mundo de una nueva forma.
Dirección: Cristóbal Santamaría. En la costa de la Región de O’Higgins existe un escenario único, donde pescadores, surfistas, recolectores de algas, ambientalistas y animales están creando nuevas formas de coexistir. El cortometraje documental ""Santuario de la Naturaleza Piedra del Viento Topocalma – Biodiversidad"" nos invita a conocer a sus protagonistas: la fauna nativa. Ellos nos invitan mirar más profundo… a sumergirnos y descubrir la vida que habita este territorio. Entre bosques de algas, colonias de lobos marinos y aves playeras, que dependen de estas playas para sobrevivir, la pieza revela la compleja red invisible que sostiene la vida y la delicada relación que mantiene con la presencia humana. A través de una serie de 3 cortometrajes documentales enfocados en la protección de uno de los ecosistemas marino–costeros más valiosos del país, este proyecto explora la relación entre naturaleza, cultura y conservación en este territorio único. Y nace para entregar el cocimiento a quienes están más alejados de este tesoro, pero que también pueden ser guardianes de él. Así, hoy, este proyecto llega a escuelas de la zona, invitando a niños y niñas a reconectar con su territorio, a reconocer su valor y a convertirse en guardianes de su biodiversidad. Pero esta serie no es sólo de la naturaleza… Es también de quienes habitan este lugar, de quienes lo cuidan, lo recorren y dependen de él. Presenta el vínculo cultural con el océano. Es un relato de encuentro, de equilibrio y de responsabilidad compartida. Porque proteger este lugar no es sólo conservar un paisaje, es aprender a habitar el mundo de una nueva forma.