Dirección: Marco Molina. Dirigida y filmada por Marco Molina, Artista de Historia Natural & Explorador de National Geographic, este documental, tiene lugar en Costa Rica, narra la historia íntima y transformadora de Ricardo Hernández, un hombre profundamente arraigado a las montañas de Santa Ana y a la tradición cafetalera de su familia. A través de su testimonio, la película recorre el legado familiar, la pérdida del sustento agrícola y una crisis personal que lo aleja de la vida en el campo. Sin embargo, un encuentro inesperado con la rana de ojos dorados —una especie que se creía desaparecida— marca un punto de inflexión que redefine su propósito. Impulsado por este hallazgo, Ricardo emprende un proceso de restauración ecológica en su finca, combinando conocimiento empírico, colaboración comunitaria y un profundo vínculo emocional con la naturaleza. El documental no solo visibiliza la importancia de los anfibios como indicadores ambientales y piezas clave del ecosistema, sino que también revela la sorprendente biodiversidad que aún habita estos territorios. Más allá de la conservación, la obra es un retrato sobre la resiliencia, la memoria y la reconciliación con el entorno. El regreso de la rana simboliza la posibilidad de sanar tanto la tierra como el espíritu, recordándonos que siempre es posible volver a las raíces y reconstruir la relación entre el ser humano y la naturaleza."
Dirección: Marco Molina. Dirigida y filmada por Marco Molina, Artista de Historia Natural & Explorador de National Geographic, este documental, tiene lugar en Costa Rica, narra la historia íntima y transformadora de Ricardo Hernández, un hombre profundamente arraigado a las montañas de Santa Ana y a la tradición cafetalera de su familia. A través de su testimonio, la película recorre el legado familiar, la pérdida del sustento agrícola y una crisis personal que lo aleja de la vida en el campo. Sin embargo, un encuentro inesperado con la rana de ojos dorados —una especie que se creía desaparecida— marca un punto de inflexión que redefine su propósito. Impulsado por este hallazgo, Ricardo emprende un proceso de restauración ecológica en su finca, combinando conocimiento empírico, colaboración comunitaria y un profundo vínculo emocional con la naturaleza. El documental no solo visibiliza la importancia de los anfibios como indicadores ambientales y piezas clave del ecosistema, sino que también revela la sorprendente biodiversidad que aún habita estos territorios. Más allá de la conservación, la obra es un retrato sobre la resiliencia, la memoria y la reconciliación con el entorno. El regreso de la rana simboliza la posibilidad de sanar tanto la tierra como el espíritu, recordándonos que siempre es posible volver a las raíces y reconstruir la relación entre el ser humano y la naturaleza."