Fue estrenada en el auge del cine mudo chileno, siendo la película más exitosa y trascendental del período, así como una de las pocas que han podido ser rescatada de forma íntegra. Sólo la llegada del cine sonoro hizo que fuera saliendo de los cines a fines de los años 20. Fue redescubierta en los años 40, en donde se le realizaron nuevos intertítulos y en los años sesenta fue restaurada por la Universidad de Chile, remontándose bajo la tutela de Pedro Sienna, reponiendo los intertitulos originales y el final que había sido removido en el anterior rescate. Se creó para la ocasión una composición musical especial, a cargo de Sergio Ortega. En los años 90 se vuelve a realizar un proceso de restauración, y se realiza una nueva composición musical, ahora realizara por Horacio Salinas. Esta copia recorrió el mundo y ha posibilitado que la cinta sea reconocida como un filme importante dentro de la historia del cine mudo.