En 1983, frente a la Catedral de Concepción, Sebastián Acevedo, desesperado por no encontrar a sus dos hijos detenidos por la CNI, rocía de bencina su cuerpo y se prende fuego a lo bonzo. Este acto sacudió la conciencia de todo Chile y dio origen al Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo. Su fundador, el jesuita José Aldunate, junto a los hijos del inmolado serán los protagonistas de esta historia, que revela cómo el dolor personal se transformó en un grito colectivo contra la represión.