Una paciente inmovilizada enfrenta la crisis y aislamiento de su enfermedad, obligada a entregar su cuerpo a la inquisitiva mirada clínica. La distorsión de sus percepciones corporales se refleja en inquietas ensoñaciones que la llevan a viajar entre su memoria, la idealizada sanidad y su postrado presente. Un ensayo visual que recorre los parajes de la incertidumbre, presentando a la enfermedad como una nueva resistencia: la imposibilidad de la quietud.